El 54% de los conductores españoles circula con una presión incorrecta en los neumáticos de sus vehículos, lo que repercute en la duración de los mismos y, mucho más importante, en la seguridad.
La vida de los neumáticos depende de nuestra forma de conducir. Corregir nuestras malas costumbres contribuye a aumentarla y, de paso, mejorar la seguridad.